Es una patología, donde los pacientes presentan elevación congénita (de nacimiento) de la escápula. El niño presenta una escápula poco formada y próxima a la columna. Además su cuello es corto con tendencia a padecer tortícolis. La deformidad más frecuente es unilateral. En raras ocasiones tiene un patrón genético, aunque puede darse en algunas familias (patrón de herencia autosómica dominante).

Las consecuencias de esta deformidad pueden ser:

·Perdida de fuerza y/o movilidad del hombro.
·Falta de flexibilidad de la articulación escapulo-torácica. Mayormente hacia la abducción.

Su tratamiento es conservador en los casos más leves (rehabilitación en fisioterapia), buscando flexibilizar el tejido y mejorar la movilidad articular, con el objetivo de mejorar su calidad de vida.

En los casos más graves, el tratamiento es quirúrgico, procediéndose a una rehabilitación post-operatoria respiratoria, trabajo de la cicatriz cuando está haya curado completamente, técnicas de movilidad y fortalecimiento articular según vaya avanzando la recuperación, y finalmente realizando una reeducación postural con objetivo de devolver la funcionalidad.

Cuanto antes se comienza con la rehabilitación mejores resultados podremos conseguir. Es importante enseñar ejercicios para realizar en casa, de forma que el paciente pueda continuar con el trabajo fuera de la clínica, esto permitirá que avancemos más rápido en nuestros objetivos.

El tratamiento se puede complementar con técnicas de terapia ocupacional.